miércoles 9 de septiembre de 2009

La nueva vida de Bruno.





Como dice una canción de Dave Matthews band: "Estoy bien". Hace tiempo me bajé esa canción y hace poco la escuché con detenimiento. Que genial. Realmente fantástica. Es de esas composiciones que han sido hechas para uno. Y como dice él: "Estoy bien". Y así me siento. Luego de unas semanas de mucha tristeza, melancolía, nostalgia, las cosas empiezan a enrumbarse otra vez.

Una de las razones fue empezar a frecuentar a esos amigos que estaba perdiendo. A Germán, el hermano que la vida me puso en el camino. Tarcila, aquel amor y mejor amiga que perdí y que ha vuelto a las andanzas de mi sendero. Ernesto, el siempre impertinente y a la vez frágil amigo que te sacas las cosas de adentro cuando él y tu lo necesitan. Cynthia, Cynthia... la Cynthiatela que siempre estará para sacarme una sonrisa en el momento más adecuado. Y Christopher, el Chinopla. Mi amigo de toda la vida. Que conozco desde que tengo tres años y que vive a diez metros de mi casa y que no lo veía hace, mínimo cuatro años. Gente que perteneció a mi vida y que, luego de un tiempo, vuelvo a encontrarme con ellos en la forma que más necesito: pura y sincera amistad. Llena de amor y desinterés que siempre caracterizan las amistades para toda la vida. Me alegra tanto verlos. Los quiero demasiado.


Con Christopher y Tarcila.


Con Ernesto y Germán

Por otro lado, están los nuevos amigos, o viejos reencuentros. Omar, Geo, Coco y Marta. Mis fieles compañeros que me han sacado de más de una recaída con sus chistes, consejos y sonrisas que siempre iluminan ese espacio vacío y oscuro que reina, de vez en cuando, mis días. Con ellos estoy en un proyecto que vengo jalando hace mucho tiempo y que por fin se está concretando. Esperemos que, en ésta semana que falta, no pase nada. A mantenerse positivo en todo. Sé que todo saldrá bien.


Geo y Omar.

Ahora, hay un nuevo integrante en mi vida. Mi sobrino Santiago. Mi pequeño luchador. Carajo, como lo quiero a ese nene. Con verlo, todos mis problemas se escurren por todo mi cuerpo. Como digo, cuando le huelo su cabecita: la esencia de la vida. Ahora no está en Lima, pero para fin de año iré a visitarlo. Verlo más grande y sonriente para poder seguir conversándole al oído. Sólo los dos. Conversando sobre la vida.


Santiago Alvarado.

Jessamin Zevallos. Jessa para los amigos. Mi eterna jefa y amiga. Siempre tenemos nuestros encontrones en el trabajo, pero como ella dice: fuera de la oficina, somos patazas. La quiero mucho. Con el pasar del tiempo me he dado cuenta de eso y de cuánto le tengo que agradecer en las cosas que me ha enseñado. Le debo mucho y espero algún día recompensárselo con un gran trabajo que pueda realizar a su lado. Espero que en este corto, me reivindique con ella. Se lo merece.

Mayucita, mi Mayucita. Mi compañera de guión. Mi co-guionista. La chinita que siempre tiene buen humor y una sonrisa para ayudarme en mis cosas. Consejera y feminista que siempre me hace bajar a la tierra y no da hincapié a que pueda irme por las vertientes dentro de mi cerebro. Sin ella, este proyecto no se puede haber cuajado. Le tengo mucho que agradecer y no sólo por eso, sino por mil cosas más. Esperemos que todo lo que hemos planeado, se cumpla. Eso, ya depende de mi. Espero no cagarla. Ja...!

Rolando y Gonzalo. Mis grandes amigos de la universidad. Rolo, el eterno productor de todas nuestras locuras y Gonzalo y yo, los eternos idealistas cinéfilos con nuestros proyectos. Al menos Gonzalo lo ha logrado, y me alegra como mierda haber participado en ellos. Ahora me toca a mi y el maldito se ha desentendido. Jajaja... No, él también está con su proyecto y, a la vez, uno mutuo. Estamos escribiendo como locos y seguro seguiremos así. Gracias, grandes amigos.



Con Gonzalo.


Con Rolando.

Sólo me faltaría mi Srta. Miseria. La tengo media abandonada. Es un poco de los dos también, pero siempre hay uno al que le cae más el peso de la responsabilidad... Ella siempre está en mi mente y corazón. En todo momento. Como dice la canción: Do you miss me, Miss Misery, Like you say you do? Así es nuestra relación. Y siempre lo será.



Con Karla (Alias: Srta. Miseria).

Bueno, ésta es mi nueva vida. Que me imagino que en cierta manera es lo que era antes, cuando era chico. Me emocionaba por todo y no era tan frío como antes. Creo que esos sentimientos de soledad, indiferencia, desapego, frialdad, etc... están desapareciendo. Es como digo: La Nueva Vida de Bruno. y Como dice el título de la canción de Dave Matthews band: You pay for what you get. Hace poco cometí un error garrafal y estoy pagando muchas cosas por eso. ¿Pero saben? Debo haber hecho algo y de la manera correcta para que mi vida se esté poniendo en su lugar. Y saben qué... me siento de la puta madre (disculpen el francés)

Bruno Alvarado Arévalo.

Pd.- y como dice Dylan: "Hay gente a la que jamás podrás persuadir. Déjalo correr y las cosas se arreglarán".







Dave Matthews Band - Pay For What You Get
Found at abmp3 search engine


miércoles 26 de agosto de 2009

Enseñanzas de un maestro



Estoy leyendo "Prosas Apátridas" de Ribeyro. Este tipo siempre me gustó. Desde el colegio. Y bueno, quiero compartir una cita que... mejor léanla:

"En la vida, no hacemos más que cruzarnos con las personas. Con unas conversamos más de cinco minutos, con otras andamos una estación, con otras vivimos dos o tres años, con otras cohabitamos diez o veinte. Pero en el fondo no hacemos sino cruzarnos (el tiempo no interesa), cruzarnos y siempre por azar. Y separarnos siempre"

Gracias maestro.




Joaquнn Sabina - Peces de ciudad
Found at abmp3 search engine


martes 4 de agosto de 2009

Marcell




Marcell Alvarado Del Aguila
30/05/81






Mi hermano “mayor” no es Dacx. Es de Marcell. El el primigénito de mi padre.

Marcell, nombre que le dio mi madre, nació el 02 de mayo de 1978. Dicen que, en un principio, mi padre no quiso reconocerlo. Y no me sorprende. Marcial es un tipo parco, frío y que siempre está evitando problemas. Es un cobarde, como dirían. Otros, simplemente lo catalogarían de indiferente y egoísta. Yo, de nada. De tío lejano.

Marcell se crío, en parte, con mi madre, Dacx y mis abuelos en Iquitos. Tuvo una infancia, “normal”, si vale el término. Su madre nunca le pudo dar lo que quiso, así que mis abuelos, Nicolás y Celia, se hicieron, en parte, cargo de él. La otra parte fue mi padre, por insistencia de Chely, al ver un padre tan desnaturalizado con su hijo.



Con Dacx en la casa de mis abuelos en Iquitos.

“Es rubiecito con los crespos definidos. Ha salido todo un Alvarado” decía la abuela Enith, jactándose de las raíces españolas de mi abuelo mientras, de pasada, trataba de adueñárselas.

La primera vez que vi a mi hermano –porque no es mi medio, ni hermanastro ni nada- fue cuando tenía 6 años. Había ido a visitar a mis abuelos maternos –los únicos con los que me crié- y un día, viene Nicolás –cómo te extraño, viejo- y me dijo: Bruno, ven, quiero que conozcas a alguien. Yo, muy cabizbajo, con temor e introvertividad, me acerqué y lo vi: parado. Alto. Un poco dientón. Con el cabello castaño, zapatillas un poco gastadas, su jean y un polo azul con rayas blancas en los hombros. No podía creerlo. Mi único universo fraternal era Dacx y verlo a Marcell, con la cabeza gacha y actuando de la misma manera que yo, hizo inmediatamente que me conectara con él. Ya había escuchado de su existencia, pero nunca la había asimilado hasta ese caluroso día de verano en Iquitos, del año 1990.

Marcell y Dacx

Poco recuerdo de esos meses. Que lo fui a ver unas cuantas veces a las afueras de Iquitos, donde el vivía, caminar por los alrededores del río Amazonas, jugar con la brea del puerto de Belén. Caminar entre los troncos de algún río de la selva. “Cuidado, que si tu pie cae al río, las pirañas se comen tus dedos”. Me decían los dos diablillos. Caminábamos con mucha precisión. “Las pirañas están rondando. Cuidado con los deditos. Le gustan de los limeños de 6 años. "Bruno, ¿tu de dónde eres?” Tu sabes de donde soy Dacx. No te hagas. Lo que pasa es que Las pirañas no saben, y si se enteran, chafff… se comeran tus deditos… y como son chiquitos… quien sabe, hasta tus piecitos, dice Marcell.

Caminábamos y caminábamos entre esos húmedos troncos hasta que… me caí. Aterrorizado, saca mi pie lo más rápido posible y lo único que llegue a ver es que estaba lleno de una cosa verde extraña. Se me derritió el pie. Se me derritió el pie, gritaba atemorizado.

Jajajaja, jajajaja, escuchaba por todos lados. Miraba en todas direcciones y los únicos que se reían eran mis hermanos. No había nadie a la redonda, pero el eco de la soledad hacía que toda una tribu estuviera presente.

No te ha pasado nada. Marcell se quito el polo y me limpió la zapatilla. Jamás olvidaré eso.

Luego de unos años, lo volví a ver. Mi madre, seguro un poco harta de nosotros dos, decidió pasar unos meses en Iquitos. Nos dejó en la casa de nuestro Padre: Marcial. Esos dos meses han sido los más largos que he vivido con él en los veinticinco años que llevo de vida. Y para mi suerte, estaban mis dos hermanos. Jugábamos en el patio de la casa de la abuela. Para variar, por ser el más pequeño, yo tapaba. Me aburría como dios quería. Lo único que me movía era el nombre, grabado en el piso, de mi primo Rony que había fallecido meses antes a los 5 años. Había veces que nos sentábamos los tres: 7, 11 y 12 años y pensábamos: ¿qué será de Rony? Y aparecía una voz algo avejentada: “Rony está en el cielo. Todos los angelitos se van al cielo”. Hasta ahora pienso en él y cómo hubiese sido la familia de mi tío Cayo si su primogénito siguiera aquí.

Los meses pasaron y me despedí de Marcell. No recuerdo mucho ese momento. Será que desde chico he tratado de anular todo tipo de pensamiento o recuerdo negativo en mi vida. Ahora no lo logro. Las depresiones y ansiedades hacen que todo se arraigue más. Y es una mierda, pero bueno… creo que viviré con esta enfermedad por el resto de mi vida. Lo odio.

Si mal no recuerdo, la siguiente vez que vi a Marcell fue en el año 2006. Acababa de terminar con Tarcila y al verlo. Mis ojos no podían creerlo. Lo abracé tanto que no pude contener las lágrimas. Estaba igual, pero distinto. Su cabello se había ennegrecido. Sus ojos achicados –me imagino por el uso de los lentes-, y su actitud y personalidad habían cambiado. Se parecía a mí. Un ser muy introvertido, temeroso, amante de la música y las letras. Lo recordé como antes, así ya no era el mismo. Marcell, mi hermano mayor.




Esa vez conversamos de todo. De las mujeres que, aún, no podíamos olvidar. La música que nos hacia recordarlas. Las películas que nunca dejarán de gustarnos. De la pesadez de vivir en un lugar al cual no perteneces. Y todo, dentro de mi, el único pensamiento que tenía era: “porque mierda no tuve contacto antes con él”.

Los días pasaron y él se fue.

Conversamos un par de veces por msn. Unos cuantos correos. En el 2007 llegó por unos días. Vio un concierto de mi banda. Todo de la puta madre. Me di cuenta de cuánto lo quiero a mi hermano. De cuando lo extraño y de cuando quiero que pertenezca a mi vida.



Marcell, Dacx y yo (2007)


Ahora el vive en Iquitos. Es reportero y profesor de música. “Todo un Alvarado” dijo mi amigo Ken.

Hasta hace unos meses, Marcell había desaparecido. Nadie sabía nada de él. Yo, muy ingrato, no le escribía y no hacía ni un acercamiento a su vida. Hasta que una mañana, Dacx se acerca corriendo a mi cuarto y me dice: "recibiste el mail de Marcell". “No”, le respondi. "Te lo reenvio"


From: marcell239@hotmail.com
To: dacxalvarado@hotmail.com
Subject: RE: BRODER
Date: Sat, 27 Jun 2009 17:57:14 -0500

hola dacx, que tal. si pues estoy en lima, me vine por una emergencia, mi mujer se encontraba un poco mal, el embarazo se le complic{o, tenia presion alta, felizmente ya paso el peligro ella se me iba , y mi bebito tmbien, el ya nacio es prematuro y esta estable, pero yo confio que todo va a salir bien, gracias a Dios ella tiene leche, y eso le va a hacer bien. puta madre tiene que estar bien , estaba super preocupado, primera vez me senti tan asustado, terriblemente asustaddo. este es mi numero 065965804620, nos vemos cuidate un abrazo, saludos a tu mama que fue tan buena cuando estaba aca, saludos a mi hermano bruno. por seaca mi hijo se llama santiago, chau, marcell.

A lo único que atiné, fue a llorar.




Marcell Y Santiago
27/07/2009